La noche de halloween rodeada de vampiresas, muertas vivientes y viudas negras, cuyos monstruosos disfraces escondían vete tú a saber qué “secretos”, mirar a catwoman subida en aquel podium era cuanto menos un alivio, sobre todo por lo bien que sabía mover aquellas botas de cuero con tacón de aguja.
La noche no pintaba nada mal, sobre todo después del segundo vodka, aquello empezaba a animarse por primera vez en mucho tiempo y al ritmo de la música y a golpe de cadera, intentaba hacer olvidar viejas guerras.
Mi copa hacía ya tiempo que bailoteaba vacía en mi mano y era hora de pedir la siguiente. Apoyada en la barra de aquel antro lésbico esperaba paciente que la camarera se percatara de mi presencia, por lo visto demasiado transparente en esos lugares… cuando de repente, una cálida mano se posó en mi cintura. Estaba justo detrás mio, y tuve que contenerme para que mi imaginación, tan falta de cariño como mi cuerpo, no me jugara una mala pasada con catwoman. Las posibilidades eran bastantes, y no todas agradables, y mientras pensaba en cual de todas las cazadoras podría ser la afortunada y deliberaba si la mejor opción era darme la vuelta o no, la mano seguía allí, en mi cintura, a la altura perfecta para insinuarme alguna que otra agradable intención pero sin llegar a convertirse en una invasión de mi intimidad.
“Estás muy guapa esta noche” -le escuché decir con voz grave, demasiado grave para mi gusto… bueno, quizá esté algo afónica, pensé. Tampoco es que fuera la frase perfecta para conquistarme, pero en fin… había llegado el momento de dar la vuelta. Y allí estaba yo, perpleja por el elemento que apareció frente a mi persona: un hombrezucho, pequeño, malholiente y sudoroso que pretendía llevarse el premio gordo esa noche.
Y es que por un momento había olvidado por completo una maldición que me persigue desde hace años, porque en cualquier antro lésbico que se precie, si existe un sólo hombre hetero esa noche… tranquilas, vendrá a por mí.
tengo una teoría, no sé si la compartes, en los bollobares nadie se entera de nada…
joder, ya es mala suerte….
la próxima vez mejor no girarse al escuchar una voz muy grave