La noche que Pau vino a casa con ganas de guerra yo sentía unas ganas horribles de quedarme sola en casa… qué oportuna, pensé. Pau y yo nos conocimos de forma casual, por desventuras del destino y con diferentes intenciones para con la otra, como suele pasar en estos casos. Llegó a casa puntual, cosa que siempre he agradecido de ella, y como dos buenas amigas arrasamos con la cerveza de mi nevera mientras maldecíamos el ambiente y sus féminas en esta pequeña ciudad. Pau es la típica lesbiana consciente de sus grandes dotes amatorias y su gran físico, que tampoco tiene nada que envidiarle a su inteligencia y estilo. Soltera de profesión se empeñó en hacerme feliz esa noche.
- Podríamos ver una peli en tu cuarto. Me dijo interrumpiendo mis divagaciones
Y es que a ingenua no me gana nadie. Siempre caigo en la trampa más tonta que cualquier avispada mujer me ponga por medio… bueno, siempre no…
Allí estábamos, tumbadas en la cama y a oscuras… ella deseando que la película subiera de tono, y yo esperando a que el tono se le bajara a ella. Llegó el momento, y Pau se abalanzó con arte, poderío y mucho estilo, no me esperaba menos de ella…
- Lo siento Pau, no puedo.
Miré como salía de casa desde el pasillo mientras notaba que “el tono” me estaba jugando a mi ahora una mala pasada. Cerré la puerta de mi cuarto y me metí en la cama, esta vez sóla, con “mi tono” y con una gran sensación de imbécil.
y a mí por qué no me pasan estas cosas
Acabo de llegar por casualidad…y me encantó…a favoritos directos!!!
He de decir soy de esa clase de boludas tb…como que me da miedo no estar a la altura!!!…que gilipollez!!